Pito pito…. ¿Canela?

Ha llegado el momento de retirar el azúcar por completo, has visto o te han contado lo malo que puede llegar a ser (está relacionado con la obesidad, diabetes, hipertensión, demencia, cancer, caries…), pero claro, quién se atreve ahora a decidir cuál escoger.

Un edulcorante es un aditivo alimentario capaz de dar sabor dulce, pero con una menor cantidad de energía (calorías). Se diferencian, según su naturaleza y según su aporte calórico:

Calóricos

Naturales

Sacarosa, glucosa, dextrosa, fructosa, lactosa, maltosa, glactosa, trehalosa, tagatosa

Miel, jarabe de arce, azúcar de palma o de coco, jarabe de sorgo

Artificiales

Jarabe de maíz alto en fructosa, caramelo y azúcar invertido

Sorbitol, xilitol, manitol, eritritol, maltitol, isomaltulosa, lactitol, glicerol

Acalóricos

Naturales

Stevia, taumatina, Luo Han Guo, pentadina, monelina

Artificiales

Aspartamo, sucralosa, sacarina, neotame, acesulfame K, ciclamato

 

La mayoría de los edulcorantes calóricos naturales tienen las mismas calorías que el azúcar. Se denominan naturales, por ser sintetizados por  plantas o  animales (miel). El más utilizado es el azúcar de mesa (sacarosa).

Los edulcorantes calóricos artificiales, hacen referencia a derivados del almidón, o derivados de alcoholes y polioles.

Azúcar invertido 

Se usa en dulces y bebidas debido a su capacidad para retener la humedad y mantener una textura suave. Nutricionalmente es igual que el azúcar de mesa aunque tiene un poder edulcorante mucho mayor.

Eritritol (E-968)

No tiene regusto, con alta tolerancia a la digestión (no provoca efecto laxante ni caries) y presenta 0,24 cal por 100g.

 

Otro grupo son los edulcorantes acalóricos naturales.  Provienen de diferentes plantas como son Thaumatococcus daniellii o Syncepalum dulcificum. El más conocido es la estevia.

Estevia (E-960)

Tiene un poder edulcorante 200 veces mayor que la sacarosa, es resistente al calor y fácil de alta solubilidad.

 

Y el último grupo, lo componen los edulcorantes acalóricos artificiales, con un poder edulcorante mucho mayor que los naturales. En ellos se encuentra:

Sacarina (E-954)

Fue descubierta en 1878 por Ira Remsen y Constantine Fahlberg a partir de experimentos con derivados del alquitrán de hulla. Actualmente se obtiene mediante síntesis química del tolueno o derivados del petróleo. Tiene un regusto amargo y es resistente al calentamiento y a medios ácidos.

Ciclamato (E-952)

También denominado ciclohexilsulfamato, se descubrió en 1937. Tiene un poder edulcorante veinticinco, treinta veces superior a la sacarosa (azúcar de mesa)

Sucralosa (E-955)

Apenas es absorbido en el tracto digestivo, pero un estudio publicado en Journal of Toxicology and Environmental Health, descubrió que puede reducir la cantidad de bacterias intestinales “buenas”. Se utiliza principalmente en la industria alimentaria.

Aspartamo (E- 951)

Proviene del ácido aspártico y está presente principalmente en refrescos. Su poder edulcorante es entre cien y doscientas veces mayor que el de la sacarosa, en dosis elevadas es tóxico.

 

A pesar de que los edulcorantes representan un recurso “útil” para muchas personas, lo cierto es que no hay pruebas concluyentes de que los edulcorantes acalóricos reduzcan el sobrepeso y la obesidad. Es más, se pudo evidenciar en otro estudio que no son efectivos para la pérdida de peso.

Todos los edulcorantes artificiales aprobados para su uso han sido determinados como seguros dentro de unos niveles de consumo admisibles. Sin embargo, en la actualidad, el patrón de alimentación occidental cada vez cobra más fuerza y la base de su alimentación son productos ultraprocesados con grandes cantidades de edulcorantes artificiales. Por ello, la estimación de la ingesta es difícil de evaluar. 

Por otro lado, tenemos el deber de educar correctamente el sentido del gusto desde las edades más tempranas, evitando enmascarar los sabores reales de los alimentos con sustancias que nos volverán dependientes de ellas con el paso de los años. La elección más saludable no está en engañar a nuestro cerebro con señales de recompensa derivadas del placer que nos da el dulce, sino en equilibrar nuestra alimentación y endulzarla solo lo estrictamente necesario, por ello creo que una opción puede ser la canela.

Canela

Es una especie de sabor dulce que mejora la digestión, regula los niveles de colesterol y azúcar en sangre. Aporta hierro, calcio y vitamina C.

Una cucharadita de postre aporta 6 Kcal.

 


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